Una mujer, cuatro emprendimientos y un pueblo en movimiento

María Elcira Colombo nos contó sobre su boutique de campo, el taller de platería, los budines declarados de “interés provincial” y su restaurante popular en Argerich.

 

Por María Fernanda Bevilacqua

   Una boutique de campo, un taller de platería, budines que son de “interés provincial” y un restaurante popular en Argerich: cuatro emprendimientos y una mujer que no para de superar sus metas.

   María Elcira Colombo llegó hace 13 años al pueblo, se instaló y de a poco desempolvó sus deseos, para hacerlos realidad. “Tengo 70 años y pienso en proyectos a 30 años. Me gusta soñar. Es difícil parar mi cabeza”, contó entre risas.

   El primer emprendimiento, como todos, fue su hogar, pero siendo artesana de la platería y de la lana hilada a mano, montó una tienda donde vende ropa productos de alta calidad.

   Al tiempo, con esfuerzo y trabajo, pudo comprar unos terrenos que estaban al lado y puso en pie un quincho. Con una perspectiva sustentable -cuando aún esa palabra no estaba en nuestras cabezas- ambientó su rancho y empezó a alquilar el espacio para distintos cursos, donde Elcira cocinaba.

   Popular por su talento en la cocina y con muchos elogios, un día de hace dos años, decidió habilitar el lugar como restaurante y abrió las puertas al público. Hoy, en la Ruta 22, kilómetro 723, ‘El Rancho y Elcira, nos esperan para degustar exquisitas comidas caseras y probar lo mejor de la gastronomía local.

   “Con reserva, acá vos venís, ocupás la mesa y te podés quedarte toda la tarde si querés, es un lugar hermoso para estar tranquilos”, nos comentó Elcira quien resaltó que su mayor clientela es de Bahía Blanca, Punta Alta y la zona.

   En una misma cuadra de Argerich está la “Boutique de Campo”, donde también está el taller de platería, su casa y “El Rancho”. Una cuadra famosa en el pueblo y la zona.

   Capítulo aparte merecen los budines.

   “Cuando vine a Argerich me di cuenta que no había panaderías o un lugar para comprar algo dulce, entonces decidí rescatar la receta de mi abuela turca. Junto a otras 3 mujeres empezamos a hacerlos y fue un éxito”, dijo.

   “Carman”, quiere decir población afortunada en tehuelche y ese es el nombre de los budines más famosos de Villarino.

   “En un curso que hicimos en “El Rancho”, sobre manipulación de alimentos, la responsable de Turismo me dijo ‘este budín va a tener fiesta’. Creí que era un chiste. Y luego María Fernanda consiguió que se declare de interés provincial y desde entonces, en este pequeño pueblo hacemos la “Fiesta del Budín”, resaltó con orgullo.

   Para aggiornarse a este contexto de pandemia por el COVID-19, trataron de hacer budines más chicos para vender pero Elcira manifestó que la venta más grande ocurre cuando va la gente al lugar.

   Ella está siempre en movimiento. También dicta seminarios de platería y este año hubiese sido el séptimo pero a raíz de la pandemia no se pudo concretar.

   “Los seminarios se hacen para 10 alumnos. Traigo profesores de distintas partes del país, han venido de Mar del Plata, Corrientes, Santa Cruz. Cuando mejoren las cosas, lo haremos porque en este momento es peligroso y no se puede trabajar sobre estos materiales con distancia”.

   Cuando puse en marcha el programa “Ahora Emprende”, Elcira fue la primera emprendedora en participar. Desde ese momento la acompañamos y ayudamos para que impulse todos sus proyectos.Recibí los Newsletters de La Nueva sin costo

   Conociendo el alma emprendedora y la labor económica y social que realiza Elcira, el Municipio de Villarino la postuló para que reciba el Fondo de Auxilio para Prestadores Turísticos del Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación. Esta es una iniciativa que busca promover el turismo local y ayudar a quienes emprenden. Elcira salió seleccionada y esperamos que le ayude a seguir cumpliendo sus sueños.

   Desde el 15 de marzo el rancho está cerrado a raíz de la pandemia: “Aproveché a hacerle toda la electricidad nueva, así que está impecable el lugar. Ahora espero poder abrir las puertas a la gente”.

   “Lo que pasa en este lugar es inexplicable. Ni yo lo entiendo a veces. Me sorprenden las reseñas que la gente me deja. Estoy viviendo un gran sueño, en el medio del campo, a 500 kilómetros de la ruta. No sé qué pasará después de la pandemia, pero ya tengo todo preparado para empezar y además necesito trabajar para generar dinero”, sostuvo.

   La quietud no es algo que describa a Elcira. En la búsqueda de nuevos desafíos, ahora está inmersa en un proyecto de hacer comidas envasadas al vacío: “Me compré la maquina, estoy fabricando y trabajando para tratar de comercializar los productos”.

   Para emprender, Elcira remarcó que hay que tener mucha voluntad y ser constante: “Cuando vos ves un horizonte, no importa qué te digan, hay que perseguir el sueño. Principalmente, creer en uno”.

   Para comunicarse con Elcira, encargar budines o pedir una reserva en ‘El Rancho’ lo pueden hacer al número 2915730368.

Competencias y habilidades emprendedoras

   La iniciativa y la proactividad son las cualidades básicas en todo emprendedor cualquiera sea la categoría en la que vaya a desarrollar su proyecto. Vale para quienes tienen en mente poner en marcha un emprendimiento familiar gastronómico de “comida para llevar” como para quienes desarrollan soluciones de construcción en seco para viviendas asequibles o para desarrolladores de plataformas de comercio online, entre otros modelos.

   Ahora bien, también sabemos que hay tres tipos de competencias o habilidades que los emprendedores deben “cultivar” para marcar el factor de desequilibrante a la hora de operar, sobrevivir y hacer crecer el proyecto.

   Puede haber muy buenos planes de negocio, ideas u oportunidades detectadas pero si no hay “buenos emprendedores” el emprendimiento no tendrá futuro.

   ¿Las competencias y habilidades son innatas o se pueden aprender?

   Las dos opciones son válidas, algunas se traen otras se aprenden. Precisamente la más destacada de todas las competencias emprendedoras es la capacidad de aprender rápidamente y asimilar nuevas competencias.

   Tres grupos de competencias emprendedoras:

   Vinculadas a los logros: en este grupo de competencias encontramos habilidades imprescindibles como a) la búsqueda de oportunidades; b) la perseverancia; c) el foco puesto en la calidad; d) la toma de riesgos calculada y e) la tolerancia a la incertidumbre.

   Competencias vinculadas a la tarea: a) planificar la tarea y fijar objetivos a corto y mediano plazo; b) cumplir con las tareas asignadas; c) hacer un seguimiento del cumplimiento y una reflexión sobre las causas del no cumplimiento (causas controlables o no controlables); d) estar siempre informado y actualizado (sobre los competidores y el mercado); e) búsqueda continua de recursos tanto para subsistir al principio como para crecer luego. Cuando hablamos de recursos nos referimos tanto a los financieros, como al capital de trabajo, al capital humano y al capital institucional. “El emprendimiento es un estómago voraz al que ningún recurso logra saciar” (Claves para emprendedores, MDE- 2013)

   Competencias vinculadas al liderazgo: a) la construcción de redes de contacto, que también llamamos capital social y capital institucional (son nuestros mejores aliados y ofrecen el apalancamiento para crecer); b) capacidad para convencer y persuadir al entorno y a múltiples públicos (consumidores, clientes, redes sociales, medios de comunicación, entidades financieras, cámaras afines, etc.); c) capacidad de trabajar en equipo y en red (fácil de decir, esta capacidad es de las más difíciles de activar); d) capacidad de resolver problemas. El emprendedor es por naturaleza un solucionador de problemas. De hecho su proyecto nace para “solucionar” un problema que detecta en el mercado. Un emprendedor de verdad busca en los problemas una oportunidad para desarrollar su negocio y su estrategia comercial; e) capacidad de negociación. Esta capacidad es tan necesaria como respirar. El emprendedor negocia 24 horas, 7 días a la semana con sus proveedores, sus clientes, el banco, los socios, los inversores, entre otros actores clave del ecosistema emprendedor; f) iniciativa e independencia de criterio.

   Por último me gustaría hacer hincapié en dos competencias vitales para emprender: la disciplina y la autodeterminación. Son las características distintivas de un emprendedor que pondrá soluciones en el mercado independientemente del proyecto que desarrolle.